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3 reflexiones acerca de la Verdad

 


DeathMask
Hoy mi padre compartió conmigo cierta información que encontró sobre la verdad, 3 reflexiones que quisiera compartir con ustedes para que también las analizen:

¿Qué es la verdad?

La verdad es cómo son las cosas. Pero no podemos saber cómo son sólo cómo las interpretamos. Cada persona es un mundo interpretativo. No se puede acceder a la verdad con independencia de quien la observa e interpreta. La verdad (o cómo son las cosas) existe. Pero nadie puede conocerla en lo que realmente es. Su conocimiento siempre estará matizado por la percepción del observador. Por tanto, no podemos conocer una verdad absoluta. Lo verdadero para los seres humanos será todo aquello que resulta coherente con otras proposiciones que aceptamos como válidas.

¿Podemos postular la verdad?

Si tal como hemos dicho no podemos acceder a la verdad, a cómo son las cosas en realidad, sino que sólo podemos interpretarlas, no podemos postular la verdad. ¿Quiere eso decir que todo lo qe digamos o sustentemos tiene el mismo valor? ¿Cuál es el precio a pagar o qué ganamos por sacrifica el supuesto de que los seres humanos no somos capaces de acceder a la verdad? La respuesta es que aunque no podamos acceder a la verdad, sino sólo a interpretaciones de cómo son las cosas, eso no quiere decir que toda interpretación sea igual a cualquier otra. Lo que hace diferente a las distintas interpretaciones es nuestro juicio sobre el poder de cada uno de ellas.

¿Cuáles son las "verdades" poderosas?

Toda respuesta o interpretación de cómo son las cosas, abre y cierra determinadas posibilidades en la vida del ser humano. Capacita o inhabilita para seguir determinados caminos o vursos de acción. La elección por una u otra interpretación se puede basar en ese criterio del poder más capacitante. Las "verdades" poderosas, por lo tanto, son las que me capacitan más, me abren más puertas, me permiten seguir acciones que me hacen más competente. Las "verdades" poderosas son las que se saborean más ricamente, pues están condimentadas con la ilusión y encaminadas a la acción.

No se a ustedes, pero esto cambió de una manera grande mi manera de pensar en cuanto a lo que es la verdad, y creo que ahora entiendo porque algunas discuciones se hacen tan largas.
polis
Si cuando se intenta definir que es la verdad, se concluye que es algo que es solo interpretativo de cada uno, se cae en una contradiccion ¿no?.

Entonces, ¿se puede definir que es la verdad?, no puedo decir ni SI ni NO, pues en ambos casos quiere decir que yo se lo que la verdad es. Entonces, creo que ni yo ni nadie puede saber la respuesta.

Podemos sin duda recurrir a la convencion, pero no es lo mismo que saber lo que la verdad es.
DeathMask
Así es, pongamos un caso donde se trate de probar que es cierto que sucedió un hecho. Sin embargo si se observa a nivel interpretativo, la verdad siempre será basada en fuentes que no son exactas, y por lo tanto, no confiables, sin embargo, para un ser humano, es confiable que algo se parezca a algo que el conoce.
kyberneees
hay verdades que quizas solo son un misterio.

esta chido esos pensamientos de las verdades.
iglenazdpn
Si se tratata de llegar a la verdad por lo subjetivo es imposible...cada quien dará su parecer...pero por sobre todas las cosas creo que es necesario entender la verdad en relación a algun absoluto...

de la misma forma que sabemos que el metro es el metro porque hay un metro patrón o que el segundo es un segundo porque se ha medido de determinada forma y se ha tomado como patron...

En lo moral también hay absolutos sólo que no todos lo aprueban y cada quien se maneja con la medida que le cabe justa
Shocked
fredy
En primera instancia que es lo que dice la RAE:

verdad

(Del lat. verĭtas, -ātis).

1. f. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.
2. f. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa.
3. f. Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna.
4. f. Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente.
5. f. Cualidad de veraz. Hombre de verdad
6. f. Expresión clara, sin rebozo ni lisonja, con que a alguien se le corrige o reprende. U. m. en pl. Cayetano le dijo dos verdades
7. f. realidad (‖ existencia real de algo).

Luego de leer un poco lo expresado en el diccionario de la RAE y lo expuesto por DeathMask debemos tener claro que la verdad esta sujeta al punto de vista individual de quien lo expresa contra quien lo escucha , ve o percibe.


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Fredy Villarroel

Unification Wars mi juego favorito de estrategia on-line
Mrs_Robota
DeathMask wrote:
Así es, pongamos un caso donde se trate de probar que es cierto que sucedió un hecho. Sin embargo si se observa a nivel interpretativo, la verdad siempre será basada en fuentes que no son exactas, y por lo tanto, no confiables, sin embargo, para un ser humano, es confiable que algo se parezca a algo que el conoce.


interesante lo que dices, pero añadiria una cosa, donde va la mentira?, que se hace cuando gente impone una mentira como una verdad? y cuando muchos se llegan a creer que esa mentira es una verdad?

acaso no hay respuesta para eso?, todos interpretaran la mentira como verdad?...

Este mundo es de lo peor, porque hay más gente mala que buena y hay más gente que impone mentiras por la fuerza, que pasaran por los años pasando como verdades
kyberneees
uffale con eso de las mentiras que se creen como verdades.
desgraciadamente mucha gente se cree las mentiras y las tomas como verdades, ¿que pasaria si aun la iglesia siguiera imponiendo su santisima inquisicion con el juicio que tenian en la edad media?
pues es logico que es una gran mentira la que manejaban donde mataban a cualquier inocente y se cometian en nombre de la verdad.
DeathMask
Mrs_Robota wrote:
DeathMask wrote:
Así es, pongamos un caso donde se trate de probar que es cierto que sucedió un hecho. Sin embargo si se observa a nivel interpretativo, la verdad siempre será basada en fuentes que no son exactas, y por lo tanto, no confiables, sin embargo, para un ser humano, es confiable que algo se parezca a algo que el conoce.


interesante lo que dices, pero añadiria una cosa, donde va la mentira?, que se hace cuando gente impone una mentira como una verdad? y cuando muchos se llegan a creer que esa mentira es una verdad?

acaso no hay respuesta para eso?, todos interpretaran la mentira como verdad?...

Este mundo es de lo peor, porque hay más gente mala que buena y hay más gente que impone mentiras por la fuerza, que pasaran por los años pasando como verdades


Al final no se sabría si es mentira, el único lo sabría sería el que la inventó, pero probablemente no sabría si esa mentira es una verdad en otro lado Wink
ivanegues
DeathMask wrote:
Mrs_Robota wrote:
DeathMask wrote:
Así es, pongamos un caso donde se trate de probar que es cierto que sucedió un hecho. Sin embargo si se observa a nivel interpretativo, la verdad siempre será basada en fuentes que no son exactas, y por lo tanto, no confiables, sin embargo, para un ser humano, es confiable que algo se parezca a algo que el conoce.


interesante lo que dices, pero añadiria una cosa, donde va la mentira?, que se hace cuando gente impone una mentira como una verdad? y cuando muchos se llegan a creer que esa mentira es una verdad?

acaso no hay respuesta para eso?, todos interpretaran la mentira como verdad?...

Este mundo es de lo peor, porque hay más gente mala que buena y hay más gente que impone mentiras por la fuerza, que pasaran por los años pasando como verdades


Al final no se sabría si es mentira, el único lo sabría sería el que la inventó, pero probablemente no sabría si esa mentira es una verdad en otro lado Wink


Aunque uno no pueda conocer la suprema verdad uno conoce lo que es verdadero, lo que pone a la Verdad en una escala humana, es a lo que tenemos acceso. Esto, me parece, pone en las manos de los hombres la responsabilidad y la moral. Ademas en la propia responsabilidad y no en juzgar a los demas.

(alguna vez creo Homero Simpson justificaba alguna barbaridad diciendo "Y quien puede decir que verdad y que no lo es en estos tiempos...")
bellavista
¿Qué es la verdad? Técnicamente hablando, la verdad es cualidad o característica de una declaración o sea un entendimiento. Por ejemplo, si le digo: «está lloviendo aquí donde estoy,» para ser verídica esa declaración, ¡tiene que estar lloviendo aquí donde estoy! Si no está lloviendo, entonces la declaración, «está lloviendo,» no es verdad. Claro que esto es muy sencillo y hasta los niños lo comprenden. Pero, lastimósamente, hoy día no es siempre tan facil de explicar. Los hombres como los filósofos, los científicos, hasta los políticos a veces, ponen en tela de juicio la idea de que es la verdad.

A través de la historia de la filosofía y la religión, se han dado por lo menos tres respuestas básicas para la pregunta qué es la verdad.

¿Qué es la verdad?

Algunos opinan que la verdad es una declaración que cuadra con las otras declaraciones que conozco que son la verdad. De acuerdo con esta idea, si una declaración no contradice las otras ideas que son verídicas, entonces es la verdad. Según esta definición, «la verdad es lo que concuerda con toda otra idea conocida.» Se llama la teoría de la coherencia de la verdad. Si se enlazan las ideas, eso es suficiente para decir que son verídicas. Por ejemplo, tengo la idea que 2 veces 2 iguala a 4. Por tanto, si oigo la declaración que 2 veces 2 igula a 7, sé que eso no es la verdad. No concuerda con la idea previa.

Por supuesto, que el test de la coherencia es muy útil para mostar lo que NO es la verdad, pero no es tan bueno para ver qué es la verdad. En primer lugar, ¿cómo conozco que 2 veces 2 iguala a 4? Segundo, es posible oir una declaración que no es incompatible lógicamente con mis otras ideas, pero que no concuerda con los hechos, como por ejemplo, la declaración que «hoy los canadienses invadieron los Estados Unidos.» No es ilógico, pero no está de acuerdo con los hechos. La coherencia no es suficiente en sí para determinar la verdad. Pilato pensaba que Jesús fue nada más que un buen hombre inocente. Esa idea se enlazaba con sus otras ideas del mundo, porque es obvio que existen muchos buenos hombres inocentes. Sin embargo, Pilato estuvo malinformado de los hechos. Jesús fue más que un buen hombre inocente. Entonces, la verdad tiene que ser una cualidad más de alguna declaración que el mero hecho de estar de acuerdo con mis otras ideas. (Para inscribirse en nuestro curso bíblico por correspondencia, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

Pilato le preguntó a Cristo en Juan 18:38, «¿qué es la verdad?» Hemos visto que es más que la mera coherencia. La segunda teoría de qué es la verdad es el pragmatismo. El pragmatismo sostiene que la verdad es lo que funciona en nuestras vidas. Si me ayuda adaptarme a mi ambiente y sobrevivir, es la verdad, de acuerdo con esta teoría. (En algunos casos los políticos dicen que la verdad es solo aquello que avanza la revolución, o algo al estilo.) Algunos cristianos aparentemente piensan así. Dicen tales cosas como, «yo creo que la bendita virgen aparece a la Sra. Fowler en su finca en Conyers, Georgia, y eso me hace sentir bien. Esa creencia funciona para mí, por eso, tiene que ser la verdad.» Pero, los musulmanes pueden decir lo mismo acerca del Islamismo, y los Mormones pueden decir lo mismo acerca de José Smith, y los ateos pueden decir lo mismo acerca del ateismo, y los Nazis pudieron decir lo mismo de sus conceptos, pero eso en sí no hace que sus ideas sean verídicas. El pragmatismo, por ende, no es adecuado como teoría de la verdad.

La tercer respuesta que se hace cuando preguntamos ¿qué es la verdad? es esa de la correspondencia. Dice esta idea que la verdad es lo que corresponde a los hechos, o sea, lo que de veras es el caso. Una declaración verdadera corresponde a la realidad. Si digo que «está lloviendo aquí donde estoy,» esa declaración es verdad únicamente si está de veras lloviendo.

Hagamos un resumen breve. La verdad es cualidad de una declaración. Esa cualidad es más que el mero hecho de encajar en mi sistema de creencias actual. Una declaración verdadera debe de enlazarse o de ser coherente con toda otra idea mía, pero esto en sí no es garantía que es la verdad, porque es posible que mis otras ideas no estén de acuerdo con los hechos. El pragmatismo, teoría que dice que la verdad es solo aquello que funciona en mi vida para traer la felicidad y ayudarme sobrevivir en el mundo, tampoco es suficiente, porque cualquier concepto raro puede ser defendido así a base de su supuesta funcionalidad o utilidad. Por eso, la definición más adecuada es lo siguiente: «la verdad es cualidad de las declaraciones que corresponden con los hechos y la realidad.» La verdad es la correspondencia con la realidad. De otra forma, ¿cómo pudiéramos nunca hablar una mentira? Una mentira es lo opuesto de una verdad. Pablo escribió en Romanos 9:1, «verdad digo en Cristo, no miento.» En 1 Reyes 13:18, el profeta viejo le dijo al profeta joven algo que no correspondió a los hechos. Dijo: «Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Tráela contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua.» El problema fue que ese reclamo no correspondió a la realidad. Dice el texto, «y el otro le dijo, mintiéndole.» Eso es la naturaleza de una mentira, a saber, que no corresponde a los hechos objectivos. Aunque el profeta joven creyó esa declaración, y aunque esa declaración en sí no fue ilógica (como lo es decir, por ejemplo, que 2 veces 2 iguala a 7), y aunque esa declaración funcionó para el joven para avanzar su sentido del bienestar emocional, no correspondió a la realidad. ¡No fue la verdad! (Para inscribirse en nuestro curso bíblico, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180, EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.)

Entonces, la verdad es lo que corresponde a los hechos y la realidad objectiva. Podemos extender la aplicación de la palabra para referirse a la bíblia también, como Daniel 10:21 hace cuando menciona «el libro de la verdad,» porque la bíblia es un libro que siempre habla la verdad. Además, podemos extender el término «la verdad» para referirse a una Persona, como Cristo dijo de sí mismo en Juan 14:6, «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.» Cristo se describe como «la verdad» porque siempre habla la verdad, y su vida siempre se comporta de acuerdo con la verdad. Pero, aún esos usos metafóricos dan por sentado el significado literal de la correspondencia. La verdad es lo que corresponde a la realidad.

Por tanto, si uno dice, «esto es la verdad,» no lo creyas simplemente porque es coherente con otras ideas que Ud. tiene o porque funciona en su vida para traer la felicidad. Uno puede creer que la Virgen aparece cada año en una finca en Georgia, o uno puede creer que un ángel le habló con un hombre excéntrico en Nueva York en el siglo pasado, o uno puede creer que la historia se mueve mediante un supuesto impulso o instinto dialéctico en la materia que no se ve con los ojos, etc., y todas esas cosas pueden hacerle sentir bien, pero al menos que hay evidencia que muestra que correponde con los hechos o la realidad, no importa si parece que funcionan esas ideas en las vidas de sus creyentes. Cristo dijo que «conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Juan 8:32).
polis
Si alguien dijo que ha visto a un OVNI o a un angel, entonces existe el concepto de incertidumbre. Porque el hombre pudo haber visto un Angel claramente, sin estar drogado ni nada por el estilo, no obstante, pudo ser un efecto visual ¿pero quien dice si era un efecto visual o un angel en realidad?.

Tu idea de la verdad cae en que la verdad siempre es SI o NO. Por lo que el ejemplo del "esta lloviendo" no es valido. Pues te haz olvidado de la tercera sentencia que es la INCERTIDUMBRE.

Por lo mismo existen los agnosticos (yo soy agnostico). Por para un agnostico , creer en DIOS es tan atinado o ridiculo como no creer en el.

Entonces concluyo, como dije anteriormente, en que:

Nadie puede decir lo que la verdad es, y ni de eso estoy seguro.
eljormaz
Mrs_Robota wrote:
DeathMask wrote:
Así es, pongamos un caso donde se trate de probar que es cierto que sucedió un hecho. Sin embargo si se observa a nivel interpretativo, la verdad siempre será basada en fuentes que no son exactas, y por lo tanto, no confiables, sin embargo, para un ser humano, es confiable que algo se parezca a algo que el conoce.


interesante lo que dices, pero añadiria una cosa, donde va la mentira?, que se hace cuando gente impone una mentira como una verdad? y cuando muchos se llegan a creer que esa mentira es una verdad?

acaso no hay respuesta para eso?, todos interpretaran la mentira como verdad?...

Este mundo es de lo peor, porque hay más gente mala que buena y hay más gente que impone mentiras por la fuerza, que pasaran por los años pasando como verdades


Bueno permítanme disentir de esto...

He viajado lo bastante como para comprender que es muy poco aunque haya visitado 40 países. Ahí al lado de tu casa hay una persona muy bondadosa que es capaz de realizar la magia de producir una sonrisa donde sólo había lágrimas... pero esto no se ve en la televisión ni en los periódicos.

Los medios de comunicación masivos, por la razón de que la información es un negocio, producen un concepto totalmente distorsionado de lo que es la vida. Como antes he leído, la Verdad subjetiva es de cada uno, y la Vida también lo es. Pero el mundo está lleno principalmente de gente y la gente es buena. Lamentablemente mucha gente (aunque no la mayoría, pues de lo contrario el mundo se destruiría en cuestión de segundos) está confundida, y por esto se comportan de un modo agresivo, lastimando... etc. Pero la mayoría de la gente te invitaría a un té en su casa o te dejaría dormir allá si viera que te comportas como una buena persona, y la mayoría lo somos.

En mi experiencia personal, comprendo que este debate tan interesante es sobre el acceso a la Verdad mediante el uso de la mente. Pero, amigos, permítanme simplemente citar que en miles de culturas y civilizaciones se han descrito métodos y prácticas de alcanzar el Conocimiento mediante otros métodos. Esa Verdad, entiendo que NO es subjetiva. Y que es común a todos. Es la mente la que percibe e interpreta.
juvenal007
yo pienso que la verdad no es de verdad siempre la verdad..
tekage
Bellavista:
Quote:
la declaración que «hoy los canadienses invadieron los Estados Unidos.» No es ilógico,
a, no!? jajaj

volviendo al tema, la custion, el planteo acerca de la verdad absoluta tambien puede ser visto desde el punto de vista Socratico_Platonico en el cual se admite el que haya una verdad suprema (obviamente, al no ser cristianos, no tenian nada por el estilo como para que se les refute la idea de una deidad mediadora de la verdad)
el tem es como llegar a esa verdad. En tiempos del viejo Socrates los sofistas eran algo asi como filologos, ya que inducian a que no habia una verdad absoluta, o que en caso de haberla nunca podria ser develada al hombre por su magnitud. A Socrates esto le parecio mas bien una actitud de vagancia que al final no inducia a materia alguna.
con todo respeto, por este motivo no me puedo fiar de un agnosticos, ya que suena mas bien a tibieza, a no tomar partido para no terminar perdiendo. es una actitud muy politica, paro poco practica.

Pero en cuanto a el pragmatismo, eso si ya tiene mas logica.
Q5U8
Nada es verdad, ni nada es mentira.

Todo depende de la óptica de quien la mira. Cool
tzabaot
LA VERDAD ES LA VERDAD, PERO TIENE QUE BUSCARLA, SINO, PUES VIVIRAS EN LAS MENTIRAS.
adomicilio
"Toda verdad es sencilla". ¿No es esto una doble mentira?
adomicilio
A una pregunta complicada, la respuesta verdadera es siempre la más sencilla.
adomicilio
Abre tu puerta a la verdad total, entrará en ti, te hará su esclavo y serás libre.
adomicilio
Antes que nada sé verídico para contigo mismo. Y así, tan cierto como la noche sigue al día, hallarás que no puedes mentir a nadie.
adomicilio
El rey había entrado en un estado de honda reflexión durante los últimos días. Estaba pensativo y ausente. Se hacía muchas preguntas, entre otras por qué los seres humanos no eran mejores. Sin poder resolver este último interrogante, pidió que trajeran a su presencia a un ermitaño que moraba en un bosque cercano y que llevaba años dedicado a la meditación, habiendo cobrado fama de sabio y ecuánime.

Sólo porque se lo exigieron, el eremita abandonó la inmensa paz del bosque.

--Señor, ¿qué deseas de mí? -preguntó ante el meditabundo monarca.

--He oído hablar mucho de ti -dijo el rey-. Sé que apenas hablas, que no gustas de honores ni placeres, que no haces diferencia entre un trozo de oro y uno de arcilla, pero todos dicen que eres un sabio.

--La gente dice, señor -repuso indiferente el ermitaño.

--A propósito de la gente quiero preguntarte -dijo el monarca-. ¿Cómo lograr que la gente sea mejor?

--Puedo decirte, señor -repuso el ermitaño-, que las leyes por sí mismas no bastan, en absoluto, para hacer mejor a la gente. El ser humano tiene que cultivar ciertas actitudes y practicar ciertos métodos para alcanzar la verdad de orden superior y la clara comprensión. Esa verdad de orden superior tiene, desde luego, muy poco que ver con la verdad ordinaria.

El rey se quedó dubitativo. Luego reaccionó para replicar:

--De lo que no hay duda, ermitaño, es de que yo, al menos, puedo lograr que la gente diga la verdad; al menos puedo conseguir que sean veraces.

El eremita sonrió levemente, pero nada dijo. Guardó un noble silencio.

El rey decidió establecer un patíbulo en el puente que servía de acceso a la ciudad. Un escuadrón a las órdenes de un capitán revisaba a todo aquel que entraba a la ciudad. Se hizo público lo siguiente: “Toda persona que quiera entrar en la ciudad será previamente interrogada. Si dice la verdad, podrá entrar. Si miente, será conducida al patíbulo y ahorcada”.

Amanecía. El ermitaño, tras meditar toda la noche, se puso en marcha hacia la ciudad. Su amado bosque quedaba a sus espaldas. Caminaba con lentitud. Avanzó hacia el puente. El capitán se interpuso en su camino y le preguntó:

--¿Adónde vas?

--Voy camino de la horca para que podáis ahorcarme -repuso sereno el eremita.
El capitán aseveró:

--No lo creo.

--Pues bien, capitán, si he mentido, ahórcame.

--Pero si te ahorcamos por haber mentido -repuso el capitán-, habremos convertido en cierto lo que has dicho y, en ese caso, no te habremos ahorcado por mentir, sino por decir la verdad.

--Así es -afirmó el ermitaño-.
Ahora usted sabe lo que es la verdad... ¡Su verdad!

*El Maestro dice: El aferramiento a los puntos de vista es una traba mental y un fuerte obstáculo en el viaje interior
adomicilio
Era un discípulo honesto. Moraba en su corazón el afán de perfeccionamiento. Un anochecer, cuando las chicharras quebraban el silencio de la tarde, acudió a la modesta casita de un yogui y llamó a la puerta.

--¿Quién es? -preguntó el yogui.

--Soy yo, respetado maestro. He venido para que me proporciones instrucción espiritual.

--No estás lo suficientemente maduro -replicó el yogui sin abrir la puerta-. Retírate un año a una cueva y medita. Medita sin descanso.

Luego, regresa y te daré instrucción. Al principio, el discípulo se desanimó, pero era un verdadero buscador, de esos que no ceden en su empeño y rastrean la verdad aun a riesgo de su vida. Así que obedeció al yogui.

Buscó una cueva en la falda de la montaña y durante un año se sumió en meditación profunda. Aprendió a estar consigo mismo; se ejercitó en el Ser.

Sobrevinieron las lluvias del monzón. Por ellas supo el discípulo que había transcurrido un año desde que llegara a la cueva. Abandonó la misma y se puso en marcha hacia la casita del maestro. Llamó a la puerta.

--¿Quién es? -preguntó el yogui.

--Soy tú -repuso el discípulo.

--Si es así -dijo el yogui-, entra. No había lugar en esta casa para dos yoes.

*El Maestro dice: Más allá de la mente y el pensamiento está el Ser.

Y en el Ser todos los seres.
adomicilio
—Estuvo bastante cerca, pero no lo suficiente.

Eso fue lo primero que alcancé a escuchar, mientras me ocultaba silenciosamente tras el barril. Luego del largo camino recorrido (un viaje del que no guardaba ningún recuerdo) me sentí cansado, desfallecido, casi incapaz de pensar. Así que me limité a seguir oyendo la conversación.

—Necesitamos más que eso, lo necesitamos todo —agregó la voz—. La Verdad que nos diste no nos alcanza.

Asomé un ojo por un lado del barril. Allí enfrente había dos tipos gordos, calvos, vestidos con mugrientas camisetas sin mangas y pantalones de cuero abiertos en mitad de la pantorrilla; sus hombros anchos relucían de grasa. Entre ambos, tirado en el piso, un hombre del que no pude distinguir mayores detalles debido a la distancia o la penumbra. Estaba acurrucado, igual que yo, pero bañado en lo que imaginé sería su propia sangre, puesto que los otros no parecían heridos. Le habían arrancado la oreja izquierda. La reconocí a unos tres metros de distancia de mí, caída en el piso como un plato invertido.

—Necesitamos lo absoluto y definitivo. Tus mentiras no nos satisfacen —insistió la voz. Y entonces, dirigiéndose a su compañero, dijo—: La otra oreja.

—¿La derecha? —preguntó el más bajo de los dos, absurdamente sorprendido.

—Claro. ¿Cuántas creés que tiene?

El interpelado se limpió la navaja en la pernera del pantalón; quedó marcada una traza recta y roja, indeleble, justo por debajo del vientre fláccido. Avanzó un paso y se detuvo, vacilante. Pareció que la indecisión le cruzaba la mirada, pero sin duda fueron simples ideas mías. Los Castigadores carecen de alma (porque eso es lo que eran, advertí: Castigadores). Y en el caso de que tuvieran algo parecido al alma, yo me encontraba demasiado alejado como para poder distinguir el más mínimo brillo de piedad en una mirada tan ciega como la de aquel gordo, de manera que me acomodé mejor tras el barril sin quitar mi ojo de la escena, absorbido por la trama que se desarrollaba en aquella oscura bodega.

—¿La otra oreja, estás seguro? —preguntó el segundo Castigador— ¿Y si mejor probamos con otra cosa...? ¿Con las uñas, los ojos, las pelotas...? Las orejas son puro cartílago; una vez me dijeron que con el tiempo vuelven a crecer.

—Y a mí me dijeron que vas a reventar como un sapo si no le arrancás la otra oreja. Dale. La Verdad espera; yo no tengo tanta paciencia como Ella.

—Está bien.

El gordo volvió a ponerse en movimiento. La víctima intentó escabullirse al advertir lo que estaba a punto de suceder, pero ya ni fuerzas le quedaban. Lo único que logró fue reabrirse las heridas y enfurecer todavía más al Castigador Jefe. Éste le propinó una terrible patada en el costado, que dejó al hombre boca arriba y sin aire, jadeando y suplicando por el perdón. O al menos eso imaginé: su lengua no había quedado tirada junto a la oreja porque los Castigadores le habían obligado a tragársela.

Las cosas habían llegado demasiado lejos. No lo digo por el mártir que se ahogaba en su propia sangre, gimiendo y llorando, ni tampoco por los dos Castigadores y su Búsqueda de La Verdad. Lo digo por mí. Porque había llegado el momento de hacer algo; de intervenir en ayuda de uno u otro bando, pero intervenir.

Me incorporé con la brusca intención de que me descubrieran; fue una acción inútil porque el barril tras el que me ocultaba era más alto que yo, así que siguieron sin advertir mi presencia. Tanteé mis bolsillos traseros queriendo encontrar algo que pudiera utilizar como arma; encontré un pañuelo, dos fósforos quemados y una foto carné desdibujada; la imagen perdía definición del cuello para arriba, como si fuera la instantánea de un fantasma. No busqué en los demás bolsillos porque los tengo todos agujereados; si alguna vez guardé en ellos algo que pudiera usar como arma, ya hacía tiempo que lo había perdido.

—Booo fabóoooo... —suplicaba la víctima desde el piso, haciendo uso de su recién adquirido idioma. Esta vez sí creí comprenderlo... comencé a experimentar cierta simpatía por el tipo, así que eso resolvió por cuál bando me definiría.

Di un paso al costado. Habría dejado el escondite de todas formas: el olor a vino pasado que surgía del barril había comenzado a descomponerme.

Los Castigadores seguían sin verme. No sé si ya lo dije antes, pero la bodega era enorme y la iluminación muy deficiente; un par de bombillas arrojaban algo de luz en el ambiente: una en la entrada, sobre el portón principal, la otra sobre los dos Castigadores y su presa, cubriéndolos como un halo que se me antojó de santidad. Había cierto toque de misticismo en el aire... pude experimentarlo en cuanto caminé hacia la luz.

Que nadie me malinterprete, todo aquello estaba muy lejos del heroísmo o de la necesidad de hacer justicia. Yo no era, ni soy, ni seré ningún héroe; jamás. Fue simplemente uno de esos momentos de la vida en que tenés que obedecer un impulso, ignorando consecuencias, aunque hacerlo significara sucumbir bajo tu propio empuje suicida.

Tal como dije, empecé a caminar. Pasé junto a la oreja, la dejé atrás, y fue entonces cuando comprendí que todo era mucho más complicado de lo que creía, que las cosas estaban distorsionadas, terriblemente distorsionadas, y que el sentido era otro diferente al que percibía. Me frené en seco, a escasos dos metros de los Castigadores y su Castigado... y sucedió algo curioso: por un momento me pareció que ellos no eran tan reales después de todo. En el suelo estaba la víctima y junto a ella los dos Castigadores, que me miraron y

VERDAD NÚMERO DOS:

le ordené:

—En el estómago; un golpe nomás, como para que se vaya haciendo a la idea.

El Mondongo se acercó al acusado y le aplicó un tremendo zurdazo en la barriga, ante el cual aquél se dobló en dos y se despatarró por el suelo, no sin antes expulsar el aire con un soplido ahogado. Saqué mi libreta de «SANCIONES INCURRIDAS» del bolsillo trasero derecho: el único sin agujeros de todo el puto uniforme.

—Casi no necesito preguntarte nada ¿verdad? —comencé, dirigiéndome al acusado al tiempo que buscaba una lapicera que aún funcionara—. A estas alturas ya nos conocemos bastante, compañero. Todo el puto día persiguiéndote por este jodido barrio mugriento, así que no me vengas ahora conque no sabés lo que andamos buscando... ¿Estamos?

El turro no me respondió; intentaba aspirar algo de aire (reconozcamos que el golpe del Mondongo había sido un poco excesivo para tratarse del comienzo del interrogatorio), así que le di un par de segundos de respiro, aunque más que nada los utilicé para buscar la lapicera. Que no encontré por ningún lado, cosa que me enfureció bastante.

—Sácale la oreja... —decidí—. Este tipo va a aprender a respetarme.

El Mondongo obedeció, y los gritos del acusado resonaron en todos los rincones de la roñosa bodega como los desvaríos de un pastor enloquecido que se rebela contra un Dios injusto y caprichoso. Puede parecernos una frase un poco empalagosa, pero se trata del tipo de parrafada que agrada a mis superiores, de modo que me apresuré a anotarla en la libreta antes de que se me fuera de la mente. Es que terminaba de encontrar por fin la puta lapicera.

—Muy bien, ahora sí que nos vamos a entender...

Procedí a hacerle la pregunta.
[Pique para ampliar]
Ilustración: Duende

La carcajada del acusado me sorprendió como pocas cosas lo han hecho en mi larga vida de Castigador; no hacía ni un minuto atrás el tipo estaba tratando de respirar, y ahora lo tenía enfrente de mí, cagándose de risa como si nada. Me sacó de las casillas. Me entretuve pateándolo dos minutos seguidos.

—Mondongo, la lengua. Acabo de decidir que las respuestas va a tener que dármelas por escrito.

El Mondongo volvió a obedecer, aunque en esta oportunidad creí notar cierta resistencia en su proceder, casi como si dudara de mi capacidad de llevar a cabo un procedimiento de Búsqueda tan rutinario como aquél.

El acusado se tragó la lengua. Volví a hacerle la pregunta.

Ahora sí que no hubo risas; lo interpreté como el primer triunfo de la noche. Lo que sí hubo fue un atropellado farfullar que puede describirse como un intento de comunicación por parte del acusado. Poco a poco, el asunto iba mejorando.

—Estuvo bastante cerca, pero no lo suficiente —suspiré, resignado—. Necesitamos más que eso, necesitamos todo. La Verdad que nos diste no nos alcanza. —Durante un momento llegué a pensar que algo parecido a la comprensión le cruzaba por la mirada, pero sin duda que no pudo ser así. Todos sabemos que esta gente carece de sensatez. Y en el caso de que la tuviera, el ambiente se encontraba demasiado oscuro como para poder distinguir el más mínimo atisbo de razonamiento en un rostro tan animal como el de aquel imbécil—. Necesitamos lo absoluto y definitivo —continué, triunfante—. Tus mentiras no nos satisfacen. —Y dirigiéndome al Mondongo—: La otra oreja.

—¿La derecha? —cuestionó éste descaradamente, con semejante cara de sorprendido que hubiera sido graciosa en otras circunstancias.

—Claro. ¿Cuántas creés que tiene?

—¿La otra oreja, estás seguro? ¿Y si mejor probamos con otra cosa...? ¿Con las uñas, los ojos, las pelotas...? Las orejas son puro cartílago; una vez me dijeron que con el tiempo vuelven a crecer.

—Y a mí me dijeron que vas a reventar como un sapo si no le arrancás la otra oreja. —La situación se estaba volviendo insostenible. Controlé mi paciencia, pero sólo logró serenarme la idea de encargarme personalmente del Mondongo cuando la Búsqueda terminara.

Fue entonces cuando comprendí que había un error dando vueltas por el aire, que las cosas estaban equivocadas o a punto de equivocarse, y que nada tenía sentido.

—Dale —dije, con insólito nerviosismo—. La Verdad espera; yo no tengo tanta paciencia como Ella.

—Está bien.

El acusado intentó arrastrarse por el piso y lo disuadí con una patada en el costillar; sentí que algo blando y húmedo cedía bajo mi bota negra de Castigador Jefe.

El Mondongo estaba a punto de extirparle la segunda oreja cuando experimenté la sensación de ser observado. Me di vuelta y la convicción de que todo era un error se transformó en

VERDAD NÚMERO TRES:

euforia. Muy atrás quedaron las casas residenciales (o las que todavía se consideraban como tales), los pocos edificios que aún se dignaban a permanecer de pie y las docenas de plazas inundadas de escombros; entrábamos en el reino de los estacionamientos vacíos, de las ventanas ciegas, de los almacenes abandonados y del enorme cráter donde alguna vez funcionara un shopping o un cabaret.

La euforia de la persecución.

Un día y una noche corriendo tras el acusado, persiguiéndolo de calle en calle, entrando y saliendo de construcciones arruinadas y decrépitas. Un día de esos en los que da gusto servir como Castigador... No digo que me haya resultado fácil, ni mucho menos... la panza me bamboleaba de un lado para el otro, entorpeciendo mi avance y demorando el indudable desenlace. Terribles las miradas de furia que el Jefe me soltaba de vez en cuando.

Nunca antes lo había visto tan encarnizado (y eso que el Jefe y yo venimos trabajando juntos desde hace varias Búsquedas); parecía tomarse este caso con exagerado entusiasmo, casi como un asunto personal. Cuando por fin arrinconamos a la víctima en aquella bodega roñosa, el Jefe, en lugar de serenarse, fue perdiendo gradualmente la poca paciencia que suele tener: me obligó a extraer una oreja primero y una lengua después.

Obedecí. Pero empecé a dudar cuando me ordenó extraer la segunda oreja; comprendí que las cosas habían llegado demasiado lejos. No lo digo por la pobre víctima que se ahogaba en su propia sangre, gimiendo y llorando, ni tampoco por nosotros dos, pobres Castigadores veteranos y nuestra estúpida Búsqueda de La Verdad. Lo digo solamente por mí. Porque había llegado el momento de cuestionar, de poner en duda preceptos que siempre consideré básicos, que habían formado parte de mi entrenamiento y de mi...

—Booo fabóoooo... —suplicó la víctima desde el piso. Sus ojillos rodaban enloquecidos, alucinados, desde unas cuencas que parecían hundirse hasta la nuca. De repente, esas cuencas se clavaron en algo que se encontraba a mis espaldas, algo que sin duda sólo existía en la fiebre de su delirio. Pero me resultó imposible ignorar esa mirada y negarme al impulso de girar y verificar que no tenía a nadie detrás de mí, que ya no

TODAS LAS VERDADES EN UNA:

vendría ningún tipo de ayuda.

Claro que no. Estoy solo, y solo me estoy muriendo, porque nadie me va a salvar de ésta.

Sangre en mi garganta y bajando por mis mejillas. Respirar se transforma en un reto que se vuelve más difícil segundo a segundo. En el último minuto de mi vida tengo tiempo suficiente para preguntarme la razón por la que me están matando.
[Pique para ampliar]
Ilustración: Valeria Uccelli

Los Castigadores. Los Castigadores y su estúpida Búsqueda de la Verdad.

Y más allá, todos nosotros, seres comunes, indefensos, que corremos de un lado para el otro, rezando (¿a quién?) para que los Castigadores no se fijen en uno, para que no te conviertan en su blanco circunstancial.

Ya destrozaron todo lo que había para destruir. ¿Acaso dejaron algo? ¿Acaso supieron alguna vez lo que reclamaban? Lo llaman La Búsqueda de la Verdad, pero también podrían decirle Carrera de Obstáculos, o Siga Participando. Es una forma de bautizar algo que ni siquiera saben qué es, porque no lo conocen, ni conocerán jamás.

—Booo fabóoooo... (por favor... ¿soy yo el que balbucea tan lastimosamente?)

La verdadera ironía se encuentra en mi propia situación, que es terminal y desesperada, y consiste en que, en este último minuto, acabo de percibirla.

A la Verdad que tanto buscan.

En mi delirio invento o imagino que alguien llega en el último momento, alguien que viene a salvarme de los Castigadores. Lo siento surgiendo desde atrás del barril de vino, al límite de la zona iluminada de esta bodega-tumba. Tiene mis propios rasgos, viste mis mismos harapos. Se hace las mismas preguntas que me hago yo.

Entonces ocurre lo increíble: los Castigadores llegan a percibirlo. Al otro-que-soy-yo. Tanto el que parece ser el Jefe como el gordo que lo acompaña se sobresaltan y lanzan una espantada mirada por sobre sus hombros.

Nunca supe si llegaron a verlo porque es en ese instante cuando me muero.

Pero ¡ah, la Verdad! ¡La certeza de que en aquella bodega por fin se ha respondido la pregunta que tanto los desespera, aunque sean incapaces de comprenderlo!

¡El alma existe, estúpidos! ¡No hacen más que liberarla cada vez que nos matan! ¿No pueden verme, acercándome a mi propio cadáver con paso lento?
Q5U8
La verdad os hará libres.
tzabaot
LA VERDAD ES YAHSHUA, TE ATREVES A INVESTIGARLA????
zorindart
La verdad es una palabra. ¿Es ésto verdad? Si lo es, cualquier verdad no es más que cualquier palabra.

La mentira no es una palabra. ¿Es esto mentira? Si lo es...

VERDAD=MENTIRA
mesianica
La mente lineal siempre busca lo que quiere encontrar, pero la mente circular, busca lo que no sabe si encontrara, mas la mente en espiral, busca lo que sabe que va a encontrar, pero en la busqueda debe discernir que se le presentaran cosas que pueden hacerle pensar que ya ha llegado a lo que buscaba, así que respondanme:

¿Qué mente tienen ustedes?
SirDuncan
justo ahora tengo la mente en blanco... jejeje
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